domingo, 22 de enero de 2012

Yo fui uno de ellos

Yo fui uno de los mas tres mil, de esos que no calló, de esos que no bajó la guardia, de esos que no te dejó, que te llevó en volandas, que gritó tu nombre por las calles de Sevilla. Grito que se colaba por las rendijas de cada casa, entre los barrotes de cada balcón, entre los pestillos de cada ventana.

Yo fui uno de aquellos locos como así nos han nombrado las tintas de algunas periodistas, escribiendo su crónica al calor del brasero; llámenlo locura, lo se, bendita locura que se metió un día por mis venas y llegó hasta mi corazón, ese donde reside tu escudo, bendita locura sin cura.

Yo fui uno de esos que miró hacia atrás cuando de Nervión se alejaba y solo veía pequeños rincones de ese nuestro estadio, de esa nuestra casa, para decirte, volveré, no se si con victoria o con derrota, pero sabiendo que mi alma dejaré en cada cántico y en cada grito de ánimo.

Yo fui uno más, sin importar mi nombre, eso no importaba cuando debajo de ese mosaico, pequeño me sentí ante tan magnífico e imponente escudo, que como a mí, arropaba a esos que como yo esperaban y ansiaban el momento de caminar para decirle y gritarle a la luna, a esa que sabe que desde la propia cuna, que Sevilla somos nosotros.

Yo fui aquel que aquella noche, esa noche de invierno, una más en el calendario que va sumando minutos sin parar, se situó en lo más alto de lo alto, para ver como todos los que como yo habían caminado, con la misma ilusión de verte y llevarte hasta la victoria siempre, con nuestras voces, con nuestros cánticos, callamos a un estadio, callamos a una afición, porque cuando nos falla la voz, cantamos con el corazón, porque allí hablaron y contaron las lenguas antiguas, como me contó mi tío porque siempre tiene razón, como siempre matándose los jugadores en el campo y nosotros los sevillistas en la animación.

Yo, es solo un número, como yo, miles que no te quisieron dejar, anónimos que con su bufanda al cuello, su sentimiento por bandera, su pasión rojiblanca no te quisimos dejar, porque nunca solo estarás y vamos a donde vayas, porque así nos enseñaron, porque así nos educaron

Yo y no creo ser el único, más apuesto por ello, es de los que hoy se ha levantado sin voz, cansado, ya habiendo pasado todo, sabiendo el injusto resultado del encuentro, pero orgulloso de haber luchado por ti, porque esto son las cosas que te hacen ser diferente, que te hacen sentirte, hoy más que nunca, sevillista.

Saludos Revolucionarios

2 comentarios:

  1. Me atrevería a decir que es uno de los mejores post que he leído en mi vida. Mi mas sincera enhorabuena.

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    1. Desde luego, hay que estar loco para ir allí. Yo fui una vez a un Betis-Sevilla, y me prometí a mí mismo que no volvería más. Yo no tengo estómago para soportar aquello.

      Muy buen post.

      Felicidades.

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