lunes, 20 de diciembre de 2010

Lopera propuso a la Agencia Tributaria "acabar con el Sevilla"

Esto no lo digo yo, lo dice Ignacio Ruiz-Jarabo, quien fuera director de la Agencia Tributaria entre 1998-2001 y autor del libro "Estado fiscal y democracia", un libro que saldrá a la venta en breves días:
http://www.cincodias.com/articulo/economia/secretos-Agencia-Tributaria/20101220cdscdieco_6/

Y ojo a lo que dice, que esto es ya lo último que quedaba por escuchar, que "siendo director del Departamento de Recaudación, me llegó una solicitud formal de entrevista procedente del presidente del Real Betis Balompié temporada 98/99...me dijo: "Mira director, he pedido verte porque después de pensarlo, creo que en el momento actual se dan todas las condiciones para que entre tú y yo lo consigamos. Juntos podemos". Le hice ver que no podía adivinar sus intenciones. Él prosiguió: "(...) Me consta que el Sevilla te debe mucho dinero. Por otra parte, como ahora está en Segunda División, tiene muy pocos ingresos (...). Se trata de que tú le aprietes al máximo, yo me encargo de los jueces y de mover a los medios y, entre todos, acabamos de una vez con el Sevilla". (...) Como es natural, Ruiz de Lopera se fue de las oficinas de la Agencia Tributaria notablemente decepcionado".

Señoras y señores, esto es gravísimo, es lo que faltaba y no creo para nada que sea mentira. De verdad, que alguien me explique, que enfermedad tiene este personaje de medio pelo, esta niña bonita de la feria. ¿Que quiso acabar con el Sevilla, con la ilusión de miles de personas, con el fútbol de nuestra ciudad? De verdad, que alguien amarre a este hombre y le de algo que cualquier día se va a liar algo gordo. Párenlo, no salgan de la calle, que es peligroso.

¿A esto le podemos llamar envidia? Por que de verdad no se como calificar esto y aunque la situación puede ser de risa, ojo, que aquí hay mucha tela que cortar, que este tío esta mas loco que la cabra del tío la trompeta, que se le fue la pinza desde los tiempos de la uvi, las asandias, los cluz y tantas y tantas cosas que de verdad, hacían que fuera el payaso del circo, el hazmerreír allá por donde caminara.

Mis felicitaciones al autor de este libro, que no hace mas que desenmascarar a este al que hace poco los que lo veneraban, lo idolatraban, los que lo hacían santo incluso y que ahora esos mismos, dicen que nunca hablaron con el, que nunca coincidieron y que desconocían lo que hacia.

Lo dicho, cuidado, loco suelto por Sevilla o por ahí, si alguien lo ve que salga corriendo.

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