viernes, 21 de mayo de 2010

Deuda Saldada

Te debíamos una copa Antonio.
Todas las que te podamos regalar no serán suficientes por mucho que algunos descerebrados sin corazón opinen que ya son demasiados los homenajes.

Pues bien esa copa ha venido de la ciudad de la Sagrada Familia donde miles de paisanos nuestros han dejado su sudor para que hoy día sea una de las capitales más importantes del mundo.
Allí es donde nuestra afición ha vuelto a dar ejemplo de sevillanía y saber estar.

Hemos recorrido kilómetros y sorteado obstáculos para estar con tu Sevilla en esta cita tan importante en la que teníamos que conseguir el trofeo que simboliza cuánto te queremos y cuánto te echamos de menos (sí todavía y eternamente).
Mientras hay quien demuestra su falta de humanidad queriendo ver en nuestros gestos una actitud teatral y exagerada, ya fuera de contexto por el paso del tiempo, nosotros, los tuyos te seguimos honrando haciendo lo que mejor sabemos. Te veneramos en nuestros cánticos y te homenajeamos apoyando sin fisuras a nuestro equipo.

No hay confabulación posible que evite que el sevillismo se entregue a su amor incondicional y muestra de ello fue la conversión del Camp Nou al estilo nervionense.

No hubo cánticos colchoneros que nos hicieran callar, no hubo lance del juego que nos hiciera desfallecer.
Tus compañeros te recibieron en el vestuario luchando entre personajes de épica espartana y, contigo en el corazón, salieron a dar su alma para llevarse para Sevilla tu copa.
En nuestra gloriosa ciudad todo se empezaba a fraguar para recibir a los gladiadores que en tan pocos días han dado fin a una temporada de forma tan espléndida.
Las calles se volvían a convertir en diques que contuvieran semejante marea en blanco y rojo. La copa iba y venía rayando el cielo casi de verano con su brillo deslumbrante.
En la Puerta de Jerez se volvía a tapar los hombros desnudos de la impaciente amante de piedra de nuestro Sevilla. La Virgen de los Reyes bendecía el regalo que te traíamos y en los balcones del Ayuntamiento tus hermanos admiraban el preciado trofeo que se consiguió en tu nombre.
A las estancias de este Ayuntamiento tuvimos el honor de acceder algunos de los integrantes de esta peña y nuestro anfitrión hizo gala de su palabra dada con una felicidad y una ilusión exultantes.
Gracias Quiqui por hacernos partícipes de uno de los momentos más emotivos que hemos vivido en sevillista.
No hay nada que pueda pagar la felicidad que puede sentir un pequeño sevillista compartiendo con sus ídolos esos momentos en los que se convierten en humanos y disfrutan como si ellos fueran ese niño de la felicidad del triunfo.
Nuestro presidente se quitó el sombrero ante nosotros (y ¿quién se lo quita ante él?) para agradecernos el apoyo dado y ante tus compañeros por no faltar a la palabra dada.
Tu nombre volvió a sonar en las calles de tu Sevilla. Tu gente volvió a llorar por ti Antonio, pero ya no hay tristeza en esas lágrimas. Ahora son dulces, son de emoción, de agradecimiento, de eterno recuerdo a tu persona.
Seguiremos soñando (nosotros sí podemos confiar en nuestros sueños) con que la nueva temporada nos de la oportunidad de brindarte nuevos éxitos.

Permíteme por último que felicite a nuestros hermanos sevillistas por pertenecer a esta gran familia que nos da tantos motivos de orgullo.



1 comentario:

  1. Grande Paco.
    Y despues de todo lo que acabo de leer, que quieres que te diga.
    Que somos grandes. Que nos dejen vivir nuestras penas y nuestra gloria como nos de la real gana.
    Por cierto, esa ultima foto, se que habra hecho muy feliz a una que yo me se...
    Fantastico Paco.
    Un abrazo y que sabes que te quiero.
    Ojo, deportivamente hablando....

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